Tratamiento de la espasticidad

La espasticidad es el aumento de resistencia al estiramiento pasivo de un músculo, que se produce por un incremento del tono muscular. Aparece como consecuencia de la lesión de determinadas áreas del cerebro y de la médula espinal, principalmente de la esclerosis múltiple. En esta enfermedad, la espasticidad se debe principalmente a la afectación de las vías motoras del sistema nervioso central, la médula y el cerebro. El tratamiento de la esclerosis múltiple incluye este tipo de terapia. El paciente lo percibe como una sensación de rigidez o tensión incrementada en los músculos, que entorpece el movimiento, le resta habilidad y aumenta su fatiga.

Hay que tener en cuenta que un cierto grado de espasticidad va a ser incluso beneficioso. Sobre todo en los miembros inferiores, ya que va a permitir a la persona con esclerosis múltiple poder mantenerse de pie con más facilidad.

Técnicas para tratar la espasticidad

El tratamiento se debe iniciar cuando la espasticidad produce una limitación importante o altera de manera significativa la calidad de vida. El tratamiento rehabilitador tiene como objetivo mejorar o conservar las funciones motrices y a la vez minimizar los efectos de, la espasticidad. Debe ser diseñado por un equipo multidisciplinario y tiene que contar con la participación tanto del afectado como de sus cuidadores. Se recomienda que, antes de iniciarlo, se tenga en cuenta si existen otros síntomas que puedan empeorar con el tratamiento.

Se deben evitar, en la medida de lo posible, aquellos factores intensificadores de la espasticidad como la fiebre o el estrés. Tras ello, se puede aplicar un tratamiento no farmacológico, como los ejercicios rehabilitadores, principalmente aquellos de resistencia progresiva y la aplicación de frío.

Si la espasticidad se encuentra localizada en un pequeño grupo de músculos, la terapia ideal es la infiltración de toxina botulínica, con dosis dependiendo de cada músculo. Deberá de ser realizada por un neurólogo o rehabilitador especializado. En caso de que estén afectados más de un grupo de músculos, además de la toxina botulínica se puede utilizar tratamiento farmacológico por vía oral.

La espasticidad derivada de lesiones puede ser tratada con fisioterapia y sesiones de acondicionamiento físico. El fisioterapeuta debe encargarse de mantener un buen balance articular y muscular con el objetivo principal de mejorar la funcionalidad del paciente y evitar las complicaciones asociadas, especialmente el dolor de músculos y huesos.

La actividad física regular es una de las piezas fundamentales en el tratamiento de la espasticidad. El ejercicio aeróbico, el de fuerza y el de flexibilidad reducen los síntomas de la enfermedad y mejorar la salud y la calidad de vida del paciente. El fisioterapeuta ha de enseñar al paciente a ejecutar estos ejercicios, además de elaborar un programa de trabajo en casa adaptado a sus necesidades.

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