Tratamiento de la esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple se produce por una alteración en la regulación de la respuesta del sistema inmunitario, en la que células hiperactivadas llegan a médula espinal y destruyen la mielina. En consecuencia, el funcionamiento del Sistema Nervioso Central se ve alterado, generando así una gran cantidad de problemas motores y cognitivos.

Cada caso es único y por ello, el tratamiento sintomático de la esclerosis múltiple dependerá de las condiciones del afectado. Cada persona evoluciona de una manera distinta en función del área dañada y de la capacidad de recuperación del organismo. Sin embargo, lo adecuado es actuar desde la aparición de los primeros síntomas.

La forma más frecuente de presentación de la esclerosis es la denominada recurrente-remitente. El paciente sufre un episodio, denominado brote, tras un tiempo libre de daño, el cual puede afectar a cualquier parte del sistema nervioso. Estos brotes pueden durar días o semanas y sus efectos varían en función del paciente y la zona del sistema nervioso central dañada. Una vez transcurrido el periodo de mayor intensidad de los síntomas, suelen desaparecer completamente, aunque existe la posibilidad de que dejen algún tipo de secuela.

Tratamientos para la esclerosis múltiple

Actualmente, no existe una terapia curativa, sino que los tratamientos para enfermedades neurodegenerativas se dirigen a modificar su evolución y a paliar sus síntomas. Los tratamientos de la esclerosis múltiple reducen la frecuencia y la intensidad de los brotes, además de retrasar y reducir las discapacidades adquiridas. Además, previenen la aparición de nuevas lesiones cerebrales.

Las terapias farmacológicas tratan de modificar el curso de la enfermedad y paliar sus síntomas. Los brotes o recaídas son tratados con corticoides o corticosteroides, que por sus propiedades antiinflamatorias pueden reducir su duración y gravedad. Por otro lado, los fármacos inmunosupresores actúan sobre las células responsables del sistema inmunitario y del sistema nervioso central. De esta forma ayudan a controlar la inflamación, evitar nuevos brotes y, a largo plazo, disminuir la neurodegeneración asociada a la esclerosis múltiple.

La rehabilitación neurológica consiste en un proceso coordinado que trata de ayudar a los enfermos de esclerosis múltiple a conseguir su máximo nivel de funcionalidad. Se trata de enseñar al paciente a convivir con la enfermedad en varios aspectos de su vida, tanto a nivel físico como emocional y cognitivo. La rehabilitación es útil para los afectados de esclerosis múltiple, ya que consigue disminuir la discapacidad, y por lo tanto, alargar la independencia del paciente, mejorando así su calidad de vida.



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