LA TOXINA BOTULÍNICA MÁS ALLÁ DE LA ESTÉTICA

LA TOXINA BOTULÍNICA MÁS ALLÁ DE LA ESTÉTICA

Cuando hablamos de toxina botulínica, lo primero que le viene a la cabeza a la mayoría de la gente es la utilización de este fármaco como terapia cosmética. Y posiblemente sea éste el uso menos frecuente que se hace del mismo dentro de la medicina.

La realidad es muy diferente, ya que el primer tratamiento que se hizo de la toxina botulínica por el Dr. Alan B. Scott, hacia el año 1981, fue en un paciente con estrabismo. Posteriormente, tanto oftalmólogos como neurólogos la han usado en blefaroespasmo, hemiespasmo facial y en diferentes tipos de distonias. Es a partir de 1987 cuando se usa con fin cosmético. Y es en 1989 cuando se aprueba por la Food and Drug Association (FDA) su uso en estrabismo, blefaroespasmo y hemiespasmo facial.

Uso del botox en la medicina

El equipo médico que desarrolla su labor en materia de Neurorehabilitación en el Hospital de Rehabilitación Neurológica Casaverde de Mutxamel (Alicante) destaca la relevancia del uso de esta neurotoxina en pacientes que, a consecuencia de un ictus, sufren un daño en vías nerviosas que une la corteza cerebral con la médula espinal (tracto cortico-espinal, tracto corticoreticular,…) y que desarrollan un aumento de excitabilidad de vías nerviosas periféricas que conllevan el aumento del tono muscular que en medicina nombramos como espasticidad.

Cuando se realiza rehabilitación de un paciente con daño cerebral adquirido, ya sea una parálisis infantil, una esclerosis múltiple o un ictus, puede aparecer en cualquier momento la lesión de estas vías nerviosas con la consecuente aparición de la espasticidad, el hecho de estar presente la misma dificulta la realización de la rehabilitación, por lo que llegado este momento se debería plantear la toxina botulínica, lo que permitirá que durante 3 meses el paciente mejore de dicha espasticidad y permita alcanzar una meta más alta dentro de la rehabilitación.

En medicina, se tiende cada vez más a introducir la toxina en fases más precoces para garantizar una mejor recuperación y disminuir así las fases de secuelas. El concepto de toxina botulínica para el dolor se está cambiando por el concepto de “puerta abierta”, ya que al aletargar la vía nerviosa periférica y disminuir la excitabilidad evitamos el desarrollo de la espasticidad y permite seguir realizando una rehabilitación intensiva sobre la vía piramidal. Cada vez más grupos de trabajo adelantan la introducción de la toxina botulínica en sus tratamientos para así dejar la puerta abierta a trabajar sobre la vía piramidal y mejorar la recuperación del paciente y minimizar al máximo las secuelas.

Para poder actuar con mayor celeridad sobre este fenómeno debe haber un equipo multidisciplinar entrenado y especializado capaz de reconocer los síntomas desde el primer momento, ya que son el fisioterapeuta, el terapeuta ocupacional o el logopeda los primeros que evidencian los signos de la espasticidad. Por lo que para una correcta neurorehabilitación no basta con realizar terapias sino que debe haber una actuación multidisciplinar continua.

Dr . José Javier Hernández Martínez
Facultativo de Área Especialista en Neurología
Director Médico Hospital Casaverde Muchamiel
Miembro Sociedad Española de Neurología.
Miembro Sociedad Española de Neurorehabilitación

 



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