Patologías

ICTUS

El funcionamiento cerebral/encefálico necesita del aporte continuo de oxígeno y nutrientes a través del flujo sanguíneo cerebral que es aportado por las arterias y vasos sanguíneos cerebrales. Las enfermedades vasculares cerebrales incluyen todos los trastornos en los cuales un área del encéfalo se afecta de forma transitoria o permanente por la alteración de los vasos cerebrales. Los cuadros agudos de enfermedad vascular cerebral se denominan ICTUS.

Los ICTUS son cuadros bruscos, en los cuales los síntomas se instauran, en general, en minutos o pocas horas. Puede producirse por:

  • Obstrucción de un vaso, lo que condiciona que un área del encéfalo deje de recibir aporte sanguíneo. Son los ictus isquémicos, que pueden ser causados por una obstrucción local en un vaso sanguíneo (trombosis cerebral) o por la llegada de “trombos” procedentes generalmente del corazón (embolia cerebral)
  • Rotura de una vaso, lo que produce la salida de sangre desde el torrente sanguíneo al tejido cerebral. Son los ictus hemorrágicos, conocidos comúnmente como hemorragia o derrame cerebral.

Estos procesos pueden afectar a uno o más vasos cerebrales.

Los síntomas que manifiesta el paciente suelen ser, entre otros, la incapacidad brusca par mover una o varias extremidades, la incapacidad brusca para hablar, la desviación de la comisura bucal y la incapacidad brusca para ponerse de pie o caminar.

Los ictus son la primera causa de ingreso en unidades de Neurología y tercera causa de muerte en España, siendo responsables de más de 36.000 fallecimientos anuales y la primera causa de discapacidad en las sociedades occidentales.

Como secuelas los paciente que se recuperan de un ictus grave pueden presentar síntomas de distinta índole, tanto físicos como cognitivos, cuya rehabilitación requiere la intervención coordinada de fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas y neuropsicólogos, intervención que puede ser proporcionada en la UNIDAD de rehabilitación neurológica Casaverde.

TRAUMATISMO CRANEOENCEFÁLICO

Se define el traumatismo craneoencefálico como toda disfunción cerebral producida por la acción de una fuerza externa que produce una alteración transitoria o permanente, estructural o funcional del encéfalo o del cráneo. Las causas, entre otras, pueden ser las siguientes:

  • Heridas por arma de fuego
  • Heridas penetrantes
  • Caídas casuales
  • Accidentes de tráfico
  • Accidentes laborales
  • Agresiones
  • Contusión por objetos de distinto tipo

Según la gravedad de las lesiones se pueden producir las siguientes lesiones:

  • Fractura de cráneo
  • Concusión cerebral
  • Daño axonal difuso
  • Edema cerebral contusión parenquimatosa
  • Hemorragia parenquimatosa
  • Hemorragia intraventricular
  • Hematoma epidural
  • Hematoma subdural

Dada la variedad de causas y tipos de lesión es muy difícil realizar un cálculo exacto de la frecuencia del traumatismo craneoencefálico aunque se calcular que es responsable unas 30.000 altas hospitalarias anules. Es más frecuente en hombres (67% del total), siendo las diferencias mayores en los mayores del 15 y menores de 55 años. También es más probable la existencia de secuelas en los hombres (72%). Respecto a la edad hay un poco de frecuencia entre los 15 y 24 años, desciende entre los 55 y 64 y aumenta de nuevo entre los 65 y 74 años. La edad media es 45 años.

Entre el 28 y 56 % de los pacientes con traumatismo craneoencefálico graves fallecen siendo la probabilidad de fallecer proporcional a la gravedad del traumatismo y a la edad del traumatizado.

La gravedad es, así mismo, muy variable: desde traumatismo leves que solo ocasionan una pequeña alteración del nivel de conciencia de poca duración, hasta paciente con secuelas graves como el estado vegetativo o situaciones de mímica respuesta, pasando por una amplia variedad de combinaciones de síntomas físicos y cognitivos.

Las secuelas dependen del área afectada y de la gravedad de la lesión. Incluyen alteraciones motoras, déficit cognitivo (memoria, metaconciencia, aprendizaje), limitación en la comunicación (afasia, disartria), trastornos emocionales, trastornos de la conducta. El abordaje de estos síntomas requiere la intervención coordinada de fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas y neuropsicólogos, intervención que puede ser proporcionada en la UNIDAD de rehabilitación neurológica Casaverde.

ANÓXICO-ISQUEMICA

Es un síndrome clínico causado por situaciones en las que el encéfalo/cerebro se ve sometido a isquemia global. La isquemia global es una situación definida por la disminución del flujo sanguíneo cerebral por debajo de los mínimos necesarios para su funcionamiento, en la cual todo el encéfalo se ve afectado simultáneamente y el daño anatómico no se limita a un territorio específico. La isquemia (falta de flujo sanguíneo) conduce a la aparición de anoxia cerebral, situación definida por la falta de oxígeno. Existen situaciones de anoxia no producidas por falta de flujo sanguíneo (por ejemplo situaciones de envenenamiento por anhídrido carbónico o por monóxido de carbono).

El encéfalo/cerebro es muy sensible a la falta de oxígeno, de forma que cortos periodos de anoxia conducen a la muerte de las células cerebrales, dando lugar a lesiones permanentes, siendo fundamental el tratamiento precoz para evitar estas lesiones. Pocos minutos de anoxia/isquemia cerebral pueden producir secuelas graves permanentes, que manifiestan como:

  • Encefalopatía anóxica difusa
  • Estado vegetativo persistente
  • Déficit focales motores o sensitivos
  • Falta de coordinación
  • Déficit focales, agnosia visual, defectos del campo visual, síndrome de Balint, etc
  • Muerte cerebral

La supervivencia global es baja de forma que si bien a los 10 días del episodios sobrevive el 80% de los pacientes, la supervivencia a los 12 meses se reduce al 25%, de los cuales sólo el 20% tiene una buena situación neurológica. La esperanza de vida acumulada a los 9 años es de tan solo 8.7%.

La causa más frecuente es el paro cardiaco, generalmente producido por una arritmia espontánea o secundaria a isquemia coronaria. Tan solo un 10% de los pacientes que sufren un paro cardiaco en la comunidad son dados de alta conscientes.

Nuevamente la situación final del paciente va desde el estado vegetativo y la situación de mímicas respuestas, a pacientes alteraciones motoras, déficit cognitivo (memoria, metaconciencia, aprendizaje), limitación en la comunicación (afasia, disartria), trastornos emocionales, trastornos de la conducta. Dada la especial sensibilidad de las áreas encargadas de la memoria a la falta de oxigeno los déficit de esta función son frecuentes en pacientes que se recuperan de un paro cardiaco. El abordaje de estos síntomas requiere la intervención coordinada de fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas y neuropsicólogos, intervención que puede ser proporcionada en la UNIDAD de rehabilitación neurológica Casaverde.

TUMORES CEREBRALES BENIGNOS

Los tumores cerebrales pueden definirse como cualquier crecimiento anómalo de células que ocasiona aumento de volumen de la zona en que aparecen. En el caso de los tumores cerebrales, se deben al crecimiento patológico de los distintos tipos de células que forman el tejido de las meninges (membranas que envuelven el encéfalo/cerebro), los vasos cerebrales o las células propias del tejido nervioso (neuronas, astrocitos, oligodendrocitos). Los síntomas que producen derivan de:

  • El aumento de volumen del cerebro/encéfalo: dado que la cavidad craneal no es distensible, la presencia de masas patológicas produce un aumento de la presión intracraneal, que se manifiesta por cefalea, vómitos, hipertensión arterial, bradicardia y en casos avanzados alteración del nivel de conciencia.
  • La localización: se producirán síntomas visuales si se localizan el área encargada de la visión, déficit motores si se localizan el área motora, y así sucesivamente.

Los tumores malignos se caracterizan por su rápido crecimiento, una gran vascularización y la falta de respuesta al tratamiento. Los benignos tienen un crecimiento más lento y el pronóstico es bueno una vez que han podido ser intervenidos.

Tanto como por su propia presencia como por secuelas asociadas al tratamiento quirúrgico, médico o con radioterapia los pacientes que se recuperan de un tumor cerebral pueden presentar alteraciones motoras, sensitivas, de coordinación, trastornos de la marcha, déficit cognitivo (memoria, metaconciencia, aprendizaje), limitación en la comunicación (afasia, disartria), trastornos emocionales y trastornos de la conducta. Menos frecuentes son las situaciones de estado vegetativo o de mínimas respuestas. El abordaje de estos síntomas requiere la intervención coordinada de fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas y neuropsicólogos, intervención que puede ser proporcionada en la UNIDAD de rehabilitación neurológica Casaverde.

MENINGITIS Y ENCEFALITIS AGUDAS

Son procesos infecciosos que afectan al encéfalo y/o a las sus cubiertas (meninges). Pueden ser causadas por bacterias, hongos, parásitos o virus. La manifestación clínica habitual es la fiebre, la cefalea y los vómitos. Puede aparecer confusión, desorientación, delirio y alteración del nivel de conciencia que va desde la obnubilación al coma. En el caso de las encefalitis pueden asociarse crisis epilépticas y síntomas focales (alteraciones motoras, sensitivas, descoordinación). En la exploración, además de las alteraciones neurológicas propiamente dichas, aparece rigidez de nuca y los denominados signos meníngeos. Se diagnostican mediante la valoración clínica y el uso de exploraciones complementarias, entre las cuales destaca por su relevancia diagnóstica en estos procesos, la punción lumbar, que posibilita el análisis del líquido cefalorraquídeo, permitiendo determinar la naturaleza vírica, bacteriana o parasitaria de la infección, y la identificación del germen causal. Esto es definitivo para la instauración de un tratamiento precoz y adecuado.

A pesar de que los avances en el diagnóstico y tratamiento precoz han disminuido de forma significativa la mortalidad y secuelas de estos pacientes, existe un porcentaje afortunadamente reducido que presentan secuelas neurológicas o cognitivas permanentes de gravedad variable. Estos pacientes pueden beneficiarse de un tratamiento de REHABILITACIÓN NEUROLÓGICA INTEGRAL, que puede ser proporcionado en la UNIDAD de rehabilitación neurológica Casaverde.

ENFERMEDADES MEDULARES

La médula espinal es la parte del sistema nervioso central contenida en la columna vertebral. Su integridad es fundamental para la transmisión de las órdenes desde el cerebro a los órganos efectores (músculos de las extremidades) y para la transmisión de la información sensitiva desde las extremidades hasta el sistema nervioso central. Intervienen así en el control de funciones del sistema nervioso autónomo o vegetativo, como el control de esfínteres (vesical y rectal) y la función sexual. Dada su escaso calibre, pequeña lesiones ocasiones síntomas graves.

La manifestación más frecuente es la pérdida de movilidad de las áreas corporales situadas por debajo del nivel de la lesión. De esta forma cuando la lesión se sitúa a nivel del cuello el paciente es incapaz de mover las cuatro extremidades (situación de tetraparesia o de tretraplejia según la gravedad), y cuando se sitúa a nivel dorsal el pacientes es incapaz de mover ambas piernas (situación de paraplejía o paraparesia). Si la lesión es cervical muy alta, además de la tetraparesia aparece debilidad de los músculos respiratorios que puede requerir ventilación asistida. Como consecuencia de la disfunción del sistema vegetativo aparece alteraciones del transito intestinal (estreñimiento), de la micción (vejiga neurógena, incontinencia urinaria) e impotencia.

El tratamiento de estas secuelas requiere una abordaje específico de rehabilitación neurológica que puede ser proporcionado en la UNIDAD de rehabilitación neurológica Casaverde.

SINDROME DE GUILLAIN-BARRÉ

El síndrome de Guillain-Barré es una enfermedad inflamatoria de los nervios periféricos, especialmente en la porción próxima a su nacimiento en la médula espinal (raíz espinal). Se produce por el ataque del sistema inmunitario (nuestra “defensas”) contra una sustancia de las raíces nerviosas y los nervios periféricos denominada mielina, que actúa como aislante facilitando la conducción de estímulos nerviosos por las fibras de los nervios periféricos. Afecta fundamentalmente a los nervios motores. Las manifestación más frecuente es la torpeza motora y de la marcha, con tropiezos y caídas, que acentúa en horas o pocos días, con imposibilidad para caminar y para mantenerse de pie. También aparece debilidad muscular en las extremidades superiores, y en los caso graves, debilidad de los músculos respiratorios que hace precisa la ventilación asistida. Dado que se afectan en general los nervios motores, los pacientes no suelen presentar síntomas sensitivos. No hay déficit cognitivo dado que se trata de una enfermedad del sistema nervioso periférico. La evolución clínica se caracteriza por la presencia de empeoramiento durante unos días, seguido de una fase de estabilización o meseta y una fase de mejoría, que puede ser parcial o completa.

Aunque el diagnóstico precoz, la posibilidad de establecer tratamientos específicos y tratamiento adecuado de la insuficiencia respiratoria, ha mejorado el pronóstico de estos pacientes tanto en mortalidad como en secuelas, existe un porcentaje de pacientes que quedan con déficit motor (que va desde paresias leves a situaciones de tetrapeplia). Estos pacientes pueden beneficiarse un tratamiento de rehabilitación neurológica integral, que puede ser proporcionado en la UNIDAD de rehabilitación neurológica Casaverde.

« Volver